Trastos, calamidades, cachivaches y palabrería

L´espai desert

martes, febrero 01, 2005

Lolita, Nabokov, Kubrick y Lyne

Posted by Hello


Lolita es la historia de una fidelidad. "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas, mi pecado, mi alma", es la primera invocación del narrador Humbert Humbert, quien en su oscura infancia europea se enamoró impúdica y frenéticamente de una niña de su edad llamada Annabel, muerta de tifus cuatro meses después de su primera y última agonía estival: "nos queríamos con un amor prematuro, con la violencia que a menudo destruye vidas adultas". Desde entonces Humbert niño, Humbert adolescente y Humbert adulto sólo ha deseado niñas, o a nínfulas, según el término acuñado por él, sin particular interés en despejar la duda de si su amor infantil fue la primera manifestación de algo inherente a su personalidad o si su biografía quedó para siempre fijada en aquella inicial imagen de su adoración.
Tras la publicación de Lolita, en 1945, Nabokov tuvo que hartarse de decir que no sólo no le gustaban en absoluto las niñas de la edad de su personaje, sino que ni siquiera conocía a ninguna niña.
Lolita le traería escándalo, fama, dinero y estudios de su obra, además de ser el libro que le costó más trabajo. Cincuenta años después, esta novela tan artificial ha creado una nueva palabra internacional: "Lolita", y ha inventado una nueva América -la de moteles y carreteras- de la que aún se nutre buena parte de la narrativa americana contemporánea. Es una de las obras con el lenguaje más rico y preciso de la literatura de este siglo, y, en contra de las acusaciones iniciales de pornografía que hubo de padecer, es quizá la novela más melancólica, elegante y lírica que existe.
En cuanto a los dos filmes importantes que se han hecho basados en esta maravillosa obra, el de Stanley Kubrick, de 1962, y el más reciente de Adrian Lyne, podemos decir que son dos maneras diferentes de ver una misma historia. Lyne añade una escena inicial donde presenciamos la perdida del primer amor del joven Humbert y este argumento histórico servirá para precipitar al personaje en su tragedia. En el caso de Kubrick esta escena no existe, lo cual confiere al personaje un carácter más cínico y cruel. Todo lo contrario a lo que logra Lyne con su película en el espectador, que es hacerle sentir cierta compasión por un personaje que tiene una gran carga de melancolía y una marcada debilidad moral, convirtiéndolo en víctima en lugar de victimario.
La otra diferencia importante es que la "Lolita" de Lyne está interpretada por una joven actriz que se asemeja un poco más en edad al personaje creado por Nabokov, lo cual nos acerca más a la trama original de la novela, que es: la obsesión sexual de un hombre de mediana edad por una niña de tan sólo doce años que llega con mucho adelanto a la pubertad no por cronología, sino por experiencias sexuales inducidas. El personaje es interpretado de forma convincente, encarnado en una mujer-niña, infantil y caprichosa, dotada de una desconcertante inocencia. Lo cual nos lleva al escalofriante cuestionamiento de que pudiera haber hecho Kubrick con una actriz como ésta.
Si bien es cierto que no logró celebridad mundial hasta los cincuenta y seis años con la absurdamente escandalosa publicación de Lolita, es de hacer notar que Nabokov estuvo siempre persuadido de su talento. Aunque al disculparse por su torpeza oral, aprovechó para dictaminar: "Pienso como un genio, escribo como un autor y hablo como un niño". Padecía de insomnio desde la niñez, fue mujeriego en su juventud y fidelísimo en su madurez (casi todos sus libros están dedicados a su mujer, Vera), y en conjunto quizá hay que verlo como un solitario. El mayor placer, la mayor dicha, los mayores éxtasis los experimentó a solas: cazando mariposas, fraguando problemas de ajedrez, traduciendo a Pushkin y escribiendo sus libros. Murió el dos de julio de 1977 en Montreaux, a la edad de setenta y ocho años y sin haber regresado a Rusia.

1 comentario:

Desconocida dijo...

Simplemente perfecto. He de decir que todavía no he tenido oportunidad de ver las dos películas mas el libro me ha dejado sin palabras.
Dulces besos.

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